¡Hola!, ¿cómo están?
Como es de conocimiento de
muchos de ustedes, fui objeto de un cuantioso
-millonario- hurto de dinero en
dólares y moneda nacional en la casa de descanso a donde voy “cargar
pilas” en Curicó. Como no eran simples $100.000, se hizo la denuncia ante
la PDI de la ciudad, la que rápidamente envió al
domicilio a un selecto grupo de detectives al mando de la Sub-Comisario Bárbara Bustamante. Tras sacar la mayor
cantidad de huellas a la caja metálica (no “fuerte”) donde
torpemente mantenía el dinero (y no en un Banco o institución afín), dejaron
citada a la asesora del hogar a “conversar” al Cuartel a las 19.15
horas del mismo día. Grande fue mi sorpresa cuando antes de dos horas, un carro
de la PDI se estacionó frente a la casa, pudiendo ver a
través del visor instalado en el interior de la residencia que se trataba del
grupo de Oficiales Policiales nuevamente.
Y venían con la buena noticia que la niña había confesado de plano la
autoría de la sustracción de al menos una parte del dinero desaparecido, por lo
que la tenían detenida en dependencias del cuartel. De ahí para adelante,
fueron varias diligencias en que tuve que participar: entre ellas, una visita a
la Prefectura,
con la finalidad de firmar el relato de los hechos y recibir de vuelta el
dinero que habían recuperado, entregado por la imputada. Nana de mi total
confianza, joven, de una presencia impecable (Técnico Financiero de profesión),
que almorzaba en mi mesa diariamente (viendo sus teleseries). Pero ella en su
declaración ante la PDI hizo presente algún grado de participación
de mi ex chofer, que la
Fiscalía tendrá que establecer. Tipo al que también le entregué toda mi
confianza, pero que finalmente tuve que despedir por reiteradas faltas de
respeto (levantamiento de la voz y
contestaciones insolentes) a nuestra máxima ejecutiva en Santiago (cobardía y
desubicación ante una mujer) y también alzamientos de la voz a mi, además de
manejo imprudente en el tramo de bajada desde el complejo Los Libertadores
regresando a Chile desde Mendoza, como quedó establecido en el documento que se
entregó a la
Inspección del Trabajo, por lo que tuve que llamarle la
atención (no estoy dispuesto a pagar un servicio a alguien que ponga en riesgo
mi vida).
Este personaje negó -obviamente-
toda participación en el delito ante la Policía, cosa que
no le será de mucha utilidad (“zafa” por ahora, como se dice
en términos jurídico-legales) debido a los pasos que se darán a futuro. La Fiscalía en conjunto con la policía científica de
la PDI conocen su trabajo, y no van a quedar como
estúpidos o ingenuos ante una mente delictual que jamás los sobrepasará en
inteligencia, y que más pronto que tarde caerá aunque en su declaración haya
negado todo (todo delincuente obviamente niega). Su grado de participación es
materia de la investigación.
Mis públicos agradecimientos al equipo de la BICRIM
(Brigada de Investigación Criminal) de la PDI de
Curicó. Al Señor Prefecto, don CARLOS JIMÉNEZ
GUTIÉRREZ, a la Subcomisario BÁRBARA BUSTAMANTE y a su equipo de oficiales policiales.
Como ha
informado la prensa local y de Santiago, “en tiempo récord”
lograron la confesión de la empleada involucrada en el delito. “El” o “los otros”
delincuentes, caerán cuando menos lo piensen.
Cuando crean que “ya todo pasó” o que lograron engañar a los investigadores con sus negativas… ¡Qué
poco (o nada) conocen lo que es nuestra PDI!,
policía científica para sentirnos
orgullosos.